amor propio,

Le quedó grande…

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¡Hola!, escribir es una de las cosas que más me apasionan en la vida, pero ese no es el punto del día de hoy.

Pues resulta que tengo una amiga que se llama Pancracia, pues, ¿qué creen?, que Pancracia es curvy y nunca es su mísera vida ha aceptado la idea, pues resulta entonces que tiene un novio que se llama Tiburcio, pues ese fulano es un tipejo insignificante que humilla a Pancracia porque está gorda; cabe resaltar que yo siempre la veía triste o temerosa a lo que Tiburcio dijera, pero cuando le preguntaba ella sólo me respondía “es que tiene unas ideas medio extrañas”, pero ahora entiendo todo, fui a ver a mi amiga a su casa y estaba sumida en la más pura depresión que puede existir, con las cortinas cerradas y con mil sudaderas puestas, sí, como en las películas, nada más le faltaba el tarro de helado; pues como chisme se los voy a contar, resulta que este tremendo de Tiburcio le dijo que o bajaba 35 kilos o no iban a tener nunca más sexo, es más, él se iba a ir y ya nunca más iba a saber de él, porque él estaba harto de ser novio de una gorda. Pues bueno, yo le dije a mi amiga que este tipejo (siempre lo he llamado así) no tenía por qué decirle estas cosas, pues él ni es tan buen mozo, y además, es un pelele y que ella era una magnífica mujer que ha salido adelante siempre por sí sola y ha buscado como sobresalir.

Todo esto se los cuento porque estoy muy horrorizada de cómo muchos hombres se creen la última coca del desierto o la octava maravilla del mundo, pues no, déjenme decirles que no es así. Como dice la canción, “es cierto que alguien sin amor no es un alguien completo”, pero nadie nunca dijo que forzosamente para ser feliz el amor debe ser extrínseco, al contrario, el amor viene de adentro, de nosotras, de nuestro interior, de lo que somos, de lo que valemos y de lo que somos capaces de hacer, no de que una u otra persona nos quiera, pues imagínense cómo estaría el mundo si todos los seres humanos en este maravilloso planeta creyéramos eso, pues todos sabemos que no somos moneditas de oro como para que todos anden por la vida amándonos como queremos que nos amen. Las mujeres valemos, sí, en el tamaño que tengamos nosotras mismas, sea cual sea, ahí es cuando debemos decir, como dice otra canción “te quedó grande la yegua”, y además de todo, ese Tiburcio lo tiene chiquito, entonces más grande le quedó ella.

Mujeres hermosas que me leen el día de hoy, por favor, por ningún motivo se dejen apabullar nunca por ningún hombre y tampoco por ninguna mujer, no permitan que nuestra condición física sea motivo para que las personas nos amen o no, en la medida que nos amemos nosotras encontraremos a nuestro paso personas valiosas que nos den nuestro lugar y tengan cariño para nosotras, pero eso no quiere decir que debamos sufrir para merecerlo. 
 
Ya saben que nos leemos el próximo viernes y síganme en mis redes sociales IG y Twitter como @erendirasu.

(Los nombres usados en la presente son ficticios, para no herir susceptibilidades y por fis, no vayan a contar el chisme a nadie)