autoestima,

Curvas en la Ciudad - Amar a escondidas

21:05:00 Más Medidas 0 Comments


Normalmente a lo largo de mi vida, he aprendido muchas cosas y una de ellas es no haber caído por última vez en las manos de aquellos hombres que solo nos quieren amar a escondidas.

Siempre me había preguntado ¿Por qué?, que tan fea estoy como para que no me quieran mostrar como su pareja cuando vamos caminando, solo me buscan cuando tuvieron algún problemita con su “novia”, “quedante” o de plano soy su última opción, ¿Acaso parezco consolador?

Mil y una preguntas pasaban por mi cabeza hasta que al verme al espejo me di cuenta que solo había una razón y claro era por mi peso, por esos kilo de mas, me habían hecho creer que según era más excitante vernos de esa manera, me hacían sentir importante al fijarse en mí, lo que no sabía es que estaba muy equivocada.

Como es posible que de esa manera me hiciera sentir de menos tanto tiempo, siempre tratando de encontrar el amor en todos y cada uno de esos patanes a los cuales por falta de “seguridad” en ellos dejaron ir mucho, si, mucho, porque ahora me doy cuenta que valgo mucho y que todos esos que un día dijeron ¡NO! hoy quieren decir si, pero ya es muy tarde.

Yo sé que hay gustos para todos y que obviamente no a todos les gustan “gorditas”, pero sé que a la mayoría les gustan ya sea por nuestros voluptuoso cuerpo, lindas caras o nuestra forma de ser, muchas veces me topé con hombres que tenían una novia con un cuerpo encantador, muy bien formada muy guapas de su cara y excelentes personas, pero, ¿que no había en ellas que era lo que hacía que esos hombres a pesar que tenían lo mejor prefieran buscarnos?, esa pregunta creo que ya tiene respuesta.

Claro porque realmente si les gustamos, pero no tienen el suficiente valor para tomarnos de la mano frente a más gente, porque les da pena y sobre todo el que dirán, como si vivieran de ellos, son puras patrañas!!, lamentablemente cuando ellos se dan cuenta ya es muy tarde, oh de plano nosotras nos dimos nuestro lugar y byebye con ellos, o llego uno a nuestra vida que sabe realmente valorarnos como mujer y en vez de pena le da mucho orgullo llevarnos de su mano.

Me da mucha tristeza ver aquellos hombres que se llenan la boca diciendo que las mujeres gordas no merecen ser amadas si no usadas, cuando por lo menos uno de ellos moriría por tener alguna en su miserable vida.

No se dejen engañar por esos que les prometen amor eterno, el cielo, la luna y las estrellas si ni siquiera las invitan a salir para que las vean.

Nos vemos el próximo martes con más sabor a mi.